Lo que es con la niñez y la educación es conmigo.

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Por: Andrea Camargo.

Hace unos días el partido político Centro Democrático inició una campaña llamada “lo que es con Uribe es conmigo” por medio de la cual buscan respaldar al senador Álvaro Uribe por la solicitud de investigación hecha por el Fiscal Montealegre ante la Corte Suprema de Justicia pues como lo manifestó esta colectividad “El eje electoral Santos-Maduro-Timochenko-Montealegre, llamó “terroristas” a los congresistas del Centro Democrático por disentir de su llamado “proceso de paz”” . Así mismo este partido hizo un llamado a sus seguidores, para apoyar al parlamentario votando por los candidatos políticos miembros de este partido en las próximas elecciones del 25 de Octubre.

Más allá de la culpabilidad o “persecución política” contra este parlamentario, me ha sorprendido el apoyo que esta iniciativa y eslogan ha tenido de ciudadanos y personalidades de la política, o las críticas hechas hacia el mismo, lo que simplemente ratifica la influencia política de este senador y ex presidente.

Campañas como estas siempre abren en mí el siguiente interrogante ¿y si se hicieran las mismas campañas para amparar los derechos de los niños qué pasaría?, imaginémonos todos viendo una valla que dijera “lo que es con la educación es conmigo”, y que muchos políticos salieran protestando por la crisis del hospital del Valle, la intoxicación en Quibdó de 93 niños en un comedor escolar, las denuncias de jóvenes por mal estado de los colegios, la falta de bibliotecas en áreas rurales, la falta de salud para la atención a niños con enfermedades terminales, e infinidad de problemas que requieren a una mayor atención por parte de todos nosotros.

Lo anterior no quiere decir que estas campañas no sean importantes, creo que lo son en el terreno político, sin embargo la atención política y mediática dada a este tipo de hechos nos distraen de temas relevantes para el desarrollo y progreso del país; problemas que personas con el poder e influencia necesarias podrían someter a debate en espacios decisivos para su solución.

Esto no solo cambiaría la forma de pensar de muchas personas, sino que pondría en la agenda política problemáticas olvidadas o sin relevancia por la precaria atención de los gobernantes, mejoraría la gestión, el control y la presión política que se ejercería ayudaría a que avanzáramos como sociedad.

Por lo tanto mi invitación más allá de votar por personas, es a votar este 25 de octubre por propuestas que contribuyan a cambiar el panorama educativo y de la niñez, pensemos en personas que hayan realizado grandes debates acerca de las problemáticas del país, y que hayan logrado cambios en pro del desarrollo y la construcción de un mejor futuro.

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DEMOCRACIA LOCAL: ¿ESO QUÉ ES?

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Vista de los barrios pobres de Cartagena,  cerro de La Popa.

Habitantes Barrio Getsemani, en foro sobre estado del barrio. Cartagena, Colombia

Habitantes Barrio Getsemani, en foro sobre estado del barrio.
Cartagena, Colombia

Por: Wallace

Inicia la recta final hacia las elecciones locales de municipios y departamentos. Un solo vistazo a cualquier lugar habitado – o que sea inhabitado, dependiendo del trasteo de votos- muestra una cantidad inagotable de carteles, pasacalles, volantes, vehículos cuyos colores no corresponden a los registrados en los documentos de propiedad, chivas, publicidad en cualquier medio de comunicación, bazares, salones comunales llenos de personas que esperan el refrigerio prometido, tarimas con los “líderes” invitados a la jornada, caminatas por los barrios, jornadas para la entrega de volantes, firma de compromisos, artículos de prensa con denuncias contra todo el que no comparta las ideas del candidato, denuncias pasadas sin resolución, debates públicos y privados. En fin, un largo etcétera.

Por esto, para mí las campañas deberían concentrarse en digerir desde ya eso que se llama posconflicto, que no es la ausencia de cualquier diferencia, sino la realidad de tramitar y solucionar nuestros problemas, contradicciones y anhelos sin usar la violencia, ya sea de manera individual o colectiva. Deberían ser sinceras y declinar sus aspiraciones cuando cursen investigaciones disciplinarias o penales en contra de sus candidatos, para no continuar la herencia uribista de “voten, antes de que los echen a la cárcel” y bajarnos a todos de ese carrusel. Deberían revisar las acciones que hicieron sus candidatos cuando ejercieron cargos públicos, para que la información plena y abierta, permita evaluar si vale la pena elegirlos de nuevo. Podrían, sin mayor esfuerzo, evitar contaminar nuestras calles en pueblos y ciudades, cuando instalan pendones, pasacalles y afiches, o entregando infinidad de volantes a la gente que los arroja a menos de cien metros del punto de la “volantiada”. Deberían unificar sus criterios al interior de los partidos, sean tradicionales o no, porque entre el discurso y los hechos, los trechos se parecen la troncal Caracas y sus puntadas ideológicas, el relleno fluido de la desdicha. Deberían proponer ideas realmente innovadoras y dejar de lado los refritos basados en el ataque al mandatario actual, convocando a la ciudadanía a ser activa y autónoma en su desarrollo.

La ciudadanía aún no sabe bien qué es el posconflicto. Pero se entiende que es un proceso que se entenderá gradualmente. Lo más preocupante es el escaso interés de los actuales candidatos, su casi nula preocupación por lo que viene. La poca participación en el debate nacional que parte de los territorios que buscan administrar. Solo algunos hablan del tema y de aquellos, algunos son tuertos en tierra de auto cegados. No sabemos con claridad meridiana, qué piensan hacer en los próximos cuatro años, que no sea intentar mantener las bases para hacerse reelegir, en el caso de concejos y asambleas, en los cuatro años posteriores. Tal vez se cambien de partido, tal vez motiven a personas de sus equipos a lanzarse en cuerpo ajeno, por si de pronto las aventuras hacia otros cargos no prosperan y deban a ocupar el puesto que nunca debieron dejar.

Electores: Su tarea es siempre indagar, reflexionar y pensar con cabeza fría. Acudan a la prensa escrita, a las páginas web de los medios de comunicación de cualquier tipo. Así cada uno de los candidatos tenga intereses, piense que su elección puede ser determinante para un mejor presente, no solo de su calle, sino del país entero. Bájese del carrusel de la indiferencia y evite que nos vuelvan a montar en el desagradable e irresoluto, carrusel de la contratación de sus

respectivos territorios. Usted tiene la palabra.