La cenicienta del presupuesto sigue siendo el agro

El pasado 9 de junio el presidente  Juan Manuel Santos sancionó el Plan Nacional de Desarrollo (PND)  previamente aprobado por el Congreso. “Juntos por un nuevo país” será la carta de navegación para Colombia hasta 2.018 que contará con un presupuesto aproximado de 700 billones de pesos que ayudarán a desarrollar tres pilares fundamentales de este plan (paz, equidad y educación), así mismo se hace un énfasis al manejo del tema ambiental, la minería, infraestructura y la transformación del campo.

El agro es un sector de vital importancia para la economía y el avance de los países,  estadísticas de la  Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) muestran que  cerca del 42% de la humanidad dependen de la agricultura para su supervivencia,  esto significa que “2 570 millones de personas dependen de la agricultura, la caza, la pesca o la silvicultura para su subsistencia, incluidas las que se dedican activamente a esas tareas y sus familiares a cargo sin trabajo”. Sin embargo, su progreso se ha visto truncado por el sector industrial,  la globalización y la falta de voluntad política para que haga parte  de la agenda pública de los Estados. No obstante, esto ha cambiado en los últimos años, porque se le ha reconocido además de su función económica, su importancia  “para la sostenibilidad ambiental, la reducción de la pobreza y del hambre, y el logro de mayores niveles de equidad y de seguridad alimentaria” (Políticas para el desarrollo de la agricultura en Colombia- Fedesarrollo 2013).

El comportamiento del agro en Colombia  no  es bueno ya que este se ha visto afectado también por  la violencia y el conflicto armado, pues esta ha generado fenómenos de desplazamiento forzado, pérdida de territorios y cultivos ilícitos, dando como resultado un panorama desalentador. Ahora bien, desde el punto de vista político y presupuestal  el paisaje no nos da ninguna buena noticia, debido a que, analizando cifras del DANE y del Ministerio de Hacienda, hace 25 años el presupuesto para el sector agro sobrepasaba el 15 %, contrario a lo ocurrido desde el año 2.004, donde vemos una destinación en el presupuesto  que no alcanza a llegar a un 6%.

Habiendo visto lo anterior,  me resulta difícil entender, como el Gobierno se ha encargado de mostrar un aumento relevante en la destinación del gasto para este sector con tal solo un 7% en el presente PND, si bien es cierto  ha existido un incremento del 2.4% al 7%,  ello no quiere decir que sea lo requerido para una real trasformación del campo en la que tanto énfasis se quiere hacer.

También me causa mucha curiosidad como pretendían que el sector agro fuera una locomotora en el PND anterior con tan solo un 2.6% dentro del presupuesto, y como esperan una verdadera transformación en el campo con el 7%, debemos comprender la realidad que atraviesa este sector, y hacer que trabaje de la mano con sectores como infraestructura (el cual presenta un rezago de más de 20 años) para un cambio importante y real.

Es  necesario seguir avanzando en la política de restitución de tierras para el campesinado afectado por la violencia, necesitamos que nuestros campesinos vuelvan a sus hogares para que el agro vuelva a florecer.

Lo anterior debemos acompañarlo con el desarrollo de políticas públicas y una destinación importante del presupuesto  para ello, sin recursos es muy difícil lograr el  avance que tanto necesitamos en este sector entre otras cosas para explotar de manera sostenible y eficiente el potencial  de las riquezas naturales que tienen nuestro país.

Por último debemos concientizarnos de la realidad del sector agrario en Colombia, de la falta de información para el campesinado sobre muchos programas, y la falta de articulación de varios sectores que ayudarían a su desarrollo, pero ante todo debemos entender su importancia, para dejar de ver a este  sector como la cenicienta del presupuesto y convertirla en el protagonista que debe ser.

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