Nuestro invitado de los miércoles: Sobre restaurantes y viandas

Por: Ricardo Garzón Torres

Publicado: Noviembre 16 de 2011

 

I’ve been eating at restaurants my entire life, having grown up to parents who didn’t cook and who love eating out more than life itself.Adam Roberts. Gran frase. Me identifico plenamente con ella (sobre todo con la parte de no cocinar y amar más comer por fuera que la vida misma) y me sirve de introducción para estas nuevas recomendaciones. Si les parece que suenan bien las sugerencias que leerán a continuación, créanme que probarlas es mucho mejor.

Horacio Barbato. No lleva mucho tiempo en Usaquén, pero se hace cada vez más famoso por su buena comida. El lugar es sencillo y sobrio en la decoración y en la carta, lo que no quiere decir que no sea especial. Se encuentra en una casona colonial de Usaquén y tiene un ambiente muy tranquilo y agradable. Las mesas del segundo piso que dan al jardín interior son las mejores, y el toque final es una botella de vino con agua de cortesía en cada mesa.

Respecto a la comida, empieza muy bien gracias a un pan de maíz, servido en forma de mini muffins y acompañado de una increíble mantequilla con miel de maple (así como advertí en la ocasión anterior que soy fanático de las papas fritas, ahora anuncio que soy devoto del pan). De entrada la más recomendada es el paté de la casa, el cual se hace con hígado de pollo y es acompañado con cebollas caramelizadas. Sobre el fuerte, y de los que he podido conocer, son extraordinarios el lechón (el cual preparan solamente desde el miércoles y viene acompañado de puré), las chuletas de cordero y las puntas de lomo y de anca. En cualquier caso, si las demás opciones tienen la misma calidad, todo estará delicioso. La mayoría de platos son preparados con ingredientes locales y en el horno de leña, lo que por supuesto les agrega un sabor especial.

La Despensa de Rafael. Cualquier comentario sobre el restaurante está generalmente precedido sobre la famosa anécdota de la reserva del Presidente Santos. En alguna ocasión, la oficina de Protocolo de la Presidencia llamó al restaurante a realizar una reserva, debido a que el presidente quería realizar una reunión allí. No obstante, del restaurante les respondieron que el restaurante estaba casi completo para esa noche, y que solamente tenían disponibilidad en la terraza, lugar que no quería Protocolo. Y a pesar de la insistencia, y de la importancia del personaje, La Despensa no cedió a la presión. Gran muestra de seriedad y respeto por sus clientes.

Queda en una acogedora casona de Quinta Camacho. Sobre la comida, lo realmente importante, las entradas son lo más sobresaliente dentro de una carta muy buena y profundamente permeada por los sabores peruanos de influencia de su dueño, Rafael Osterling. Las más recomendadas son el pulpo a la griega y el antichucho de mero marinado con ajíes peruanos sobre causa de papa criolla y camote. Respecto a los sándwiches, mi favorito personal (de toda la carta) es la hamburguesa de cordero, berenjena grillada, crema de queso de cabra y mayonesa de yogurt. Es buenísima. Otro delicioso es el sándwich crujiente de chicharrón de lechón, camote crocante y huancaína. Principales hay pocos, pero buenos. Los meros y el Quartier de lomo son deliciosos. Y por último, es imprescindible dejar espacio para el postre y pedir el chocolatazo: tarta de chocolate trufado, helado de vainilla y crema de frambuesas.

La Rosa Náutica. No quería repetir tipo de comida (peruana en este caso), pero no pude dejar de reseñar la sede bogotana del restaurante más emblemático de Lima. Si bien en Bogotá se pierde parte del encanto original por no estar ubicado sobre el mar, la decoración no tiene nada que envidiarle al peruano, y la comida tampoco (y el Pisco Sour menos). Y al igual que el de Lima, tiene la particularidad de que la carta de las mujeres no tiene los precios.

Al llegar, no hay mejor aperitivo que un buen Pisco Sour. De hecho, si no se quiere hacer el plan de comer como tal, al fondo del restaurante hay un muy bonito bar en el que se pueden tomar unos Piscos y tapear. En cuanto a las entradas, con cualquier causa irán a la fija, o se puede pedir la ronda de causas. Y en los fuertes recomiendo tres: el Lechoncito bebé, la Corvina Rosa Naútica (que viene en una concha de hojaldre), y las Popietas florentinas. Hace poco anunciaron nuevos platos en la carta, así que por lo menos yo volveré muy pronto.

Espero que hayan disfrutado con las anteriores sugerencias, y que disfruten con estas nuevas. Y como siempre, ¡qué aproveche!

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